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Siempre
y mucho más hoy, el pescado es considerado si no el mejor, al menos
uno de los mejores y más apreciados alimentos, especialmente cuando
debido a los adelantos en la congelación, en el transporte refrigerado
o congelado, por mar, tierra o aire, es posible que los productos
del mar en general lleguen a nuestras mesas en excelentes condiciones
de frescura y conservación.
Sus valores nutricionales lo hacen altamente deseable de acuerdo
a las normas vigentes. Es tan rico en proteínas como la carne; entre
15 y 20 %. Su contenido de grasa es variable, por lo que se los
puede clasificar en : magros, con un máximo de 3% de grasa (los
pescados blancos en general); semigrasos, con 8 a 9 % de grasa,
como la sardina, el atún, el pez espada, el carite y, grasos como
el salmón. En todo caso es una grasa muy apreciada por sus bondades.
No contienen o es insignificante su contenido de glúcidos, pero
es elevado su contenido en sales minerales como: calcio, potasio,
fósforo y en el caso de los pescados de mar: sodio y flúor y además
cantidades discretas de algunas vitaminas. El pescado es fácilmente
digerible, más que la carne terrestre por su escasa cantidad de
tejido conectivo.
Por sus cualidades los pescados están presentes en todas las dietas
y en las mesas de los que se preocupan por una buena alimentación
y especialmente por el placer de comer, es un alimento de moda,
muy utilizado en la nuevas corrientes culinarias por su versatilidad
que permite preparaciones muy variadas tanto en su contenido básico,
como en las salsa que lo puedan acompañar y en su presentación.
Son razones para que sea un alimento preferido de los restoranes,
pues es mucho más lo que puede hacerse a partir de un pedazo de
pescado que de un pedazo de carne o de una pieza de ave.
Es muy importante que el pescado esté fresco y muy bien refrigerado
(salvo ahumado, salado, marinado) para evitar el desarrollo de toxinas
o gérmenes patógenos y el comienzo de la descomposición.
Su precio es realmente alto y poco probable que se abarate con el
tiempo, pues además de que su obtención o pesca es aleatoria (salvo
que sea “cultivado”) como en el caso del salmón y además pasa por
varias manos que lo encarecen antes de llegar al consumidor: del
pescador que para continuar pescando y produciendo cada día debe
venderlo al cavero o dueño de la cava o al barco refrigerado en
alta mar y de allí a un distribuidor para llegar a las pescaderías
y ser vendido al consumidor.
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También
su precio está influido por la forma en que se adquiera: un pescado
entero, con vísceras, tiene 30 a 60 % de desperdicio; sin cabeza,
en trozos, 15 a 25 % de desperdicios; en ruedas, sin aletas, alrededor
del 10% y en filetes sin piel, no tiene desperdicio. Además de la
mano de obra para prepararlo también el pescado deberá aumentar,
al menos en parte por el “desperdicio” que no se debe desechar o
despreciar pues pueden utilizarse para otras preparaciones: cabeza,
aletas, espinas, piel, etc. para sopas, caldos, etc. por ejemplo.
En Venezuela y especialmente en Caracas, el pargo y el mero, son
los pescados preferidos y los más caros. Antes era el pargo,
(Lutjanus sp.) el preferido sin discusión , también lo
es para mí, hoy comparte preferencias con el mero (Epinephulus
sp.) y aún hay quienes prefieren el mero. Quizás por
la abundancia de restoranes españoles para quienes es cierto el
dicho: “del mar al mero, de la tierra el cordero, del aire la perdiz”,
quizás porque no tenia el pargo en sus aguas y por último porque
esa excelente creación pantagruélica de esos restoranes: el churrasco
de mero, se hizo cuando el mero era más barato que el pargo (hoy
es a veces más caro) y porque el tamaño del churrasco es más fácil
de obtener, pues el mero es más grueso en toda su longitud hasta
la cola y con cabeza más pequeña, lo que hace que para igual peso
el pargo sea menos rendidor, sin embargo es el más cotizado (red
snapper) en el mercado de los Estados Unidos y del Caribe donde
es abundante y cuya pesca en ese mar se destina en buena parte a
esos mercados.
Ambos son excelentes, blancos, de excelente sabor, textura, suavidad
y estructura. El pargo, más atractivo por su bello color rojo (en
la mayoría y la mejor de sus variedades) el más frecuente en nuestras
pescaderías y quizás el mejor, el pargo rojo, red snapper, con ojos
grandes muy llamativos, lo hemos escogido por sus cualidades y porque
su versatilidad permite cualquier utilización y obtener porciones
muy bien proporcionadas que contribuyen a una buena presentación,
sin que por ello desestimemos otros pescados que incluiremos en
otras oportunidades.
A.S
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