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Esta entrega
de elplacerdecomer.com comenzó con la evocación de un recuerdo lejano: las Remolachas
Dulce-Agrias, originalmente remolachas Harvard, de los mundialmente
famosos restaurantes AUTOMAT. Cadena de restaurantes en Philadelphia
y New York, hoy lamentablemente desaparecidos que llenarían páginas importantes,
quizás las más importantes por su tipicidad de producto genuinamente americano,
durante ocho décadas ( Junio 8, 1902-Abril 8, 1991 )
de la historia gastronómica de los Estados Unidos. Hacia finales del
año 2002, mientras hacía una prueba de la Terrina
de Salmón, también en esta entrega, pensando en algo para acompañarla,
me vinieron a la mente las remolachas Harvard, dulce-agrias, siempre presentes
como acompañamiento en el menú de los AUTOMÁTICOS, como los latinoamericanos los
llamábamos, y que desde 1950, cuando por primera vez comí en un Automático, quedaron
grabadas en mi memoria gustativa. Pensé que combinarían bien, como efectivamente
resultó, en un viaje mental a la comida simple, sencilla, típicamente norteamericana
de los años 50, todavía sin ninguna sofisticación que apenas comenzaba.
Me imaginé que debía existir algún libro sobre los Automáticos y su cocina, llamé
a una librería especializada en New York ( *
) donde me dijeron que no existía nada al respecto, pero que precisamente esa
semana aparecería un libro sobre los Automáticos con algunas de sus recetas y
que me lo enviaría inmediatamente. El libro: AUTOMAT.,
The History, Recipes, and Allure of Horn & Hardart´s Masterpiece, por
Lorraine B. Diehl y Marianne Hardart, esta última tataranieta de
Mr. Frank Hardart, cofundador en 1902 con Mr. Joe Horn del primer
AUTOMAT. Abierto en Philadelphia el 8 de Junio de 1902, en New York, el primer
AUTOMAT. Abriría sus puertas el 2 de Julio de 1912. |
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El
libro llegó en pocos días, lamentablemente no contiene esa receta, pero en la
contraportada interior pude ver su nombre que no conocía, en la reproducción de
uno de sus menús y con la ayuda de viejos libros de cocina norteamericana, pero
especialmente de la memoria y de pruebas, reconstruímos una receta que nos satisfizo
plenamente y que presentamos. Los automáticos presentaban una comida
de excelente calidad y frescura a precios bajísimos en ambientes absolutamente
pulcros, a través de ventanitas que permitían ver el alimento y que mediante la
introducción de monedas se obtenía la porción correspondiente. Todos
los días un comité probaba previamente el menú de cada día y más de una
vez se desecharon grandes porciones que a su juicio no cumplía con lo esperado.
En cuanto a los precios, un café tipo americano, del cual Mr Horn estaba
orgullosísimo costaba en Enero de 1955, cinco centavos de dollar; un plato con
buenas raciones de Langosta Newbourg con arroz y vainitas con mantequilla, $ 1.
50, el plato más costoso; un buen trozo de pasteles ( pie) diversos, 15
centavos, son algunos ejemplos. Fueron buenos exponentes de la gastronomía
norteamericana de esa época, todavía sin ningún refinamiento, pero sabrosa y honesta.
Cuando el norteamericano comenzó a mirar la gastronomía europea con toda
su sofistificación, disminuyeron los parroquianos y además era política de la
empresa ofrecer buena calidad a precios bajísimos. Lamentablemente se
declaró en bancarrota, se dijo además que por reparto excesivo de utilidades,
el último local en New York, cerró sus puertas el 8 de Abril de 1991, de un total
de 84 que hubo entre las dos ciudades y que paulatinamente habían sido cerrados.
¡
Buen Provecho!.
Armando Scannone
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