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MONDONGO CARAQUEÑO
Una de nuestras mejores sopas, si no la mejor y quizás la de sabor
mas característico, es la denominada popularmente mondongo, cuyo
recuerdo perdurará siempre en la memoria del que la coma. Por lo
substanciosa puede ser un plato único, pero al mismo tiempo, requiere
la mas meticulosa preparación, pues de otra manera su olor puede
ser desagradable, ya que es a base del rumen o panza propiamente
y de la redecilla, bonete o retícula de la res o ganado vacuno,
dos de las partes que constituyen los preestómagos de los rumiantes
situados entre el esófago y el estómago propiamente dicho, su olor
puede ser repugnante si no se lava y procesa muy cuidadosamente.
Ambas constituyen lo que nuestras carnicerías venden como panza,
llamada tripa en España, (tripe en Francia, trippa en Italia), aunque
como plato, el mondongo es absolutamente diferente a las preparaciones
europeas hechas con panza.
Quizás porque es a base de partes baratas de la res, panza y patas
y por su aspecto, textura y olor fuerte de la panza antes de ser
lavada, e incluso por un falso "refinamiento", por lo que algunos
le tienen cierta aversión, como a las vísceras en general, especialmente
las mujeres, al menos en Venezuela que en general las rechazan.
Hoy día, además, por su contenido relativamente alto en colesterol
y la preocupación por mantenerlo dentro de los límites aceptados.
Sin embargo es bueno recordar que no es un plato que comemos a diario
y que hay un componente genético de propensión al colesterol alto
que hoy en día es tomado muy en cuenta, también que la necesaria
meticulosidad y largo tiempo de preparación contrastan con la vida
azarosa de hoy, cuando el tiempo gobierna todos los aspectos de
la vida de muchos. Sin embargo, a pesar de todo, bien vale la pena
probarlo para disfrutar uno de los mayores placeres que cualquier
cocina pueda ofrecer.
Es un plato popular que se prepara con pequeñas diferencias en todo
el País, excepto en el Estado Lara y algunas partes del Occidente,
donde su equivalente, el Mute, se prepara con carnero, por cierto
indebidamente llamado ovejo.
Lamentablemente nuestras carnicerías venden la panza apenas semilimpia,
al contrario de las de otros países que la ofrecen muy bien lavada
y a veces semiprecocida, con un bello aspecto, de color blanquísimo
y sin el fuerte olor característico, mas bien apetitoso.
Desde el punto de vista nutricional, la panza es un alimento muy
rico, contiene de 16 a 18 % de proteínas, poca grasa, alrededor
de 4 % y muy pocos glúcidos, alrededor de 1.5 % y aporta unas 103
calorías por cada 100 gramos, por lo que parece infundada la fama
que tiene de poco digerible y engordante, lo que quizás se deba
mas bien a la cantidad que, por el placer o por gula, nos vemos
compelidos a comer.
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Al mondongo se le agrega gelatina de pata de res, lo que le comunica
especial untuosidad que unida a la de la propia panza, la sentimos
especialmente en los labios. Es un plato voluptuoso para degustarlo
con todos los sentidos, apreciando su aspecto, el gusto, el olor,
la textura, la untuosidad.
Es muy importante el lavado de la panza y debe hacérselo cuidadosamente.
La panza tiene adheridos siempre en su parte exterior restos de
peritoneo, que deben ser eliminados lavándola, limpiándola y raspándola
con un cuchillo primeramente por el lado exterior y luego por el
lado interior, carrasposo o arenoso y en parte en forma de colmena,
la redecilla, que deben lavarse y rasparse con un cuchillo después
de limpio el lado exterior, para evitar que restos de peritoneo
queden adheridos a esas superficies carrasposas lo que podría comunicar
mal olor. Se debe frotar con limón, y enjuagar bien en agua con
vinagre y con bicarbonato de sodio para eliminarle la parte penetrante
de su olor permitiendo sentir solo el sabor apetitoso que le es
característico y enjuagarla luego muy bien sin economizar agua,
para evitar a la vez comunicarle otros olores.
La panza debe ser lavada y cocinada apenas adquirida en la carnicería
pues cruda se mantiene apenas por 36 horas. Después de lavada se
puede congelar y prepararla finalmente después de descongelada.
El mondongo ya preparado puede congelarse y, sin congelar, puede
mantenerse en la nevera hasta por 3 ó 4 días.
El mondongo caraqueño, a diferencia del de otras regiones del País,
tiene las características de muchos platos de Caracas: hay un sabor
global, obtenido en la olla, propio del plato, que se puede apreciar
perfectamente, pero se pueden reconocer y valorar claramente, aún
cuando a veces sutiles, los cuatro sabores fundamentales: salado,
dulce, ácido y picante (amargo). Es decir, no se podría afirmar
categóricamente, por ejemplo, que es un plato dulce sino que tiene
dulce. Igual con respecto a los otros sabores citados. Lo mismo
se podrá decir de otros de nuestros platos mas típicos: hallacas,
caraotas o frijoles negros, olleta o sopa de rabo, polenta, etc.
El sabor en esos platos es, o debe ser, el resultado de una mezcla
armoniosa y equilibrada de esos cuatro sabores.
Armando Scannone
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