| |
Genéricamente es el nombre con el que,
en la Italia Meridional, se designa un disco aplastado hecho con
masa rústica de harina con levadura para pan, tradicionalmente cocido
sobre discos de piedra en hornos de leña, hoy día en hornos de cualquier
tipo. A partir de finales del siglo XIX, su forma napolitana, la
“pizza napolitana”, cubierta con aceite de oliva, salsa de tomate,
mozzarella, orégano, albahaca, anchoas y, con casi cualquier cosa,
pasa a ser la pizza por antonomasia que se difunde por toda Italia
y en todo el mundo, así como de las “pizzerías”, pasando hoy a ser
uno de los símbolos de la comida rápida y de la comida para llevar,
siempre bien recibida, que cae bien y satisface el apetito, como
la pasta, también italiana. En definitiva se ha convertido en alimento
universal que complace a todos y que además es fiesta para los pequeños.
En su forma actual la pizza debe ser relativamente reciente. Ippolito
Cavalcanti, Duca di Buovicino, ni en su obra “Cucina Teórico-Prática
ni en el apéndice a la segunda edición de cocina popular napolitana
con atención al dialecto napolitano, en 1839, no habla de la pizza
propiamente sino de una torta rústica. Alejandro Dumas se refiere
a la pizza como una especie de hogaza como las hechas en Saint-Denis,
de forma redonda y con pasta de pan, por lo que algunos han querido,
atribuirle un origen francés.
La pizza, que había estado olvidada en el tiempo, puede decirse
que reaparece en Nápoles en el siglo XIX cuando, como plato popular
era vendido en quioscos en las calles. La primera pizzería se establece
en Nápoles con el nombre Port´Alba en 1830. Emmanuel Boia escribió
sobre la pizza en 1860. En 1889, Raffaele Espósito, preparó para
la Reina Margarita, esposa de Humberto I, la pizza Margarita, quizás
la mas popular y tal como la conocemos hoy con tomate, albahaca
y queso mozzarella entonces de
|
|
leche
de vaca “fior di latte”. La Margarita comparte popularidad con la
Napolitana: tomate, mozzarella y filetes de anchoas y la Marinara:
tomate, aceite y ajo a la que se le agregó luego aceitunas verdes,
alcaparras y anchoas.
No podemos dejar de lado la focaccia, como
la pizza, también hecha con masa rústica para pan. No es muy popular
todavía entre nosotros, reservada por ahora al placer de gourmets
o epicúreos curiosos. Es hermana de la pizza, quizás su precursora,
podría decirse que está un poco antes, una pre-pizza, pues no lleva
relleno sino que la masa misma está condimentada y luego horneada.
Puede ser un plato, un hors d´ouevre, un acompañante y aún, reemplazar
al pan. Sin embargo tiene varias diferencias con la pizza: la pizza
lleva relleno en su parte superior, la focaccia no, aunque comienzan
a ofrecerla cono un sandwich, con un relleno entre dos capas de focaccia.
La pasta de la pizza debe ser delgadísima, no más de medio centímetro
de espesor, la focaccia en cambio tiene unos dos centímetros de espesor.
La pizza no se sirve nunca fría, la focaccia siempre a temperatura
ambiente. Ambas son fáciles de hacer con tal de disponer de un horno
y una bandeja o plato planos, preferiblemente de vidrio o con interior
negro para lograrlas más crujientes y doradas.
ENSALADA CÉSAR: A las ensaladas dedicaremos el TEMA de
nuestra próxima entrega, sin embargo por ahora diremos que la ENSALADA
CAESAR, su nombre original, pero conocida como
ENSALADA CESAR, se debe
a haber sido creada por don César Cardini en su restorán Caesar´s
en Tijuana, México (Calle 5ª. Y Av. Revolución), en 1.927.
A.S |
|