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Es importante para cocinar la pasta la cantidad de agua, que debe
ser de 1 litro de agua por cada 100 gramos de pasta a la que se
le agrega al hervir para no retardar el hervor unas 2 cucharaditas
de sal por cada litro. La pasta debe agregarse de 1 ó 2 minutos
después, sin agregar aceite para que la salsa se adhiera mejor a
la pasta y, para que la pasta no se pegue, revolver la pasta con
frecuencia y si es larga levantándola en porciones con un tenedor
preferiblemente de madera. El tiempo de cocción debe medirse desde
que comienza de nuevo a hervir después de agregada la pasta.
En caso de pasta para sopa de fideos, por ejemplo, la cantidad
de líquido debe ser sólo tres veces el peso de la pasta.
Conviene pedir al carnicero las milanesas de pollo ya cortadas
en forma apropiada.
El empanado de las milanesas lo preferimos con harina, luego
con huevo y luego con pan seco u hojuelas de maíz, finamente molidos.
Para que los vegetales conserven su color al cocinarlos debe
procurarse hacerlo en agua y sal abundantes, agregando los vegetales
al reventar el hervor cocinándolos hasta estar “al dente”,
muy poco tiempo, destapados, y pasándolos inmediatamente, escurridos,
a un envase con agua y hielo para detener el proceso de cocción
y conservar su color natural.
Se recomienda servir el helado con melado de papelón caliente,
en plato o en material resistente, no en copas finas para evitar
que se rompan.
En general, para que no se marchiten o ennegrezcan, las ensaladas
deben prepararse, o al menos agregar la vinagreta, a última hora,
salvo algunas como la de pimentón, de papas, etc. por ejemplo, a
los que el marinado por cierto tiempo les conviene.
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