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El vino, como la comida, nos ofrece placer a todos nuestros sentidos,
por eso no es pedantería observar su color poniendo la copa
en diferentes posiciones para disfrutar visualmente del vino, recomendando
siempre utilizar, para uso corriente con cualquier clase de vino,
copas transparentes, sin tallas y sin colores. También aspirar
detenidamente su aroma, por lo que se recomienda "airear"
el vino, destapándolo al menos algunos minutos antes de servirlo
y asimismo darle vueltas en la copa antes de beberlo lo que contribuye
a que su aroma desarrolle sus mejores potencialidades, recordando
que uno de los placeres de "olfatear" el vino es descubrir
aromas que nos recuerden otros conocidos por nosotros: florales,
frutales, vegetales, animales, etc.
A tal efecto y a pesar de las recomendaciones muy técnicas
de utilizar diferentes tipos y formas de copas de acuerdo al tipo
y origen del vino, preferimos para nuestro uso corriente, copas
para todo propósito, para todo tipo de vino, grandes, (unas
8 onzas de capacidad), abombadas y con no más de un tercio
de su capacidad con vino, que permitan disfrutar plenamente de su
color y de su aroma. Mostramos en la foto copas del tipo y tamaño
que utilizamos corrientemente y que sin ser estrictamente las recomendadas
en los manuales, satisfarán al mejor catador.
En el caso del champagne, por sus características, se imponen
para su pleno goce, las copas "flauta", de menor capacidad,
sirviendo unas tres cuartas partes de su capacidad lo que nos permite,
como con otros vinos espumosos, "oir" y disfrutar plenamente
de su burbujeo y vivacidad.
Las copas deben estar muy limpias y libres de olor, por eso se recomienda
guardarlas con el borde hacia arriba, para que no esté en
contacto con la madera, barniz o pintura, que podrían comunicarles
olores indeseables.
Cuando se va a abrir una botella de vino, debe tenerse cuidado de
eliminar uno o dos centímetros de la parte superior de la
cápsula o cubretapón de metal que cubre la botella
para evitar que el vino corra sobre el metal. El corcho debe sacarse
con cuidado, más fácilmente con un sacacorchos que
tire el corcho hacia arriba a medida que se le da vueltas. Si el
corcho se parte, debe intentarse de nuevo, introduciendo diagonalmente
la punta del sacacorchos, y si se desmorona y caen las partículas
dentro del vino, conviene filtrarlo, mejor a través de un
colador de acero inoxidable para vinos muy limpio.
No es preciso, como muchos hacen, envolver la botella con servilletas,
al contrario, el amante del vino se complace leyendo la etiqueta,
especialmente cuando se trata de un vino de gran calidad. Sirviendo
el vino con cuidado y girando un poco la botella sobre si misma
sobre la copa, se evita que caigan gotas sobre el mantel o la mesa.
Hay aros cubiertos interiormente de material absorbente, que colocados
en el cuello de la botella, evitan la caida de gotas sobre el mantel
o la mesa. Asimismo portabotellas, para colocarla sobre la mesa
cuando no está en uso y evitar finalmente esa posibilidad.
CONTINUARA
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