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El
origen del Cava viene asociado al esplendor de la viticultura catalana
de mediados del s.XIX y a la notoriedad alcanzada por Champagne
a finales del s. XVIII. Los estudios de microbiología de Louis Pasteur
aplicados al vino supusieron el control de la segunda fermentación
en botella, y el descubrimiento del corcho permitió evitar la pérdida
de las burbujas producidas en el vino. Nació así el método tradicional
o champenoise.
En este s. XIX, varias familias de Sant Sadurní d'Anoia, inician
la investigación de esta nueva técnica de elaboración aplicada a
los cultivos de la zona. Fruto de sus estudios y ensayos, vinculados
al prestigioso Instituto Agrícola Catalán Sant Isidre, apuestan
por las varidades autóctonas de uva blanca. Nace asi el Cava con
una peculiar identidad propia y distinta de cualquier otro vino
espumoso de calidad.
En 1872, Josep Raventós i Fatjó, de la histórica casa Codorniu elabora
las primeras 3.000 botellas de Cava siguiendo el tradicional método
de segunda fermentación en botella. Es su hijo y heredero, D. Manuel
Raventós Domenech quien inicia la expansión y consolidación de la
casa. Otros productores de la Villa se inician en su elaboración
y conviertien a Sant Sadurní d'Anoia en la capital neurálgica del
Cava.
En los años 20, el Cava se consolida en el mercado español alcanzando
su gran crecimiento en los 60 y su consolidación internacional en
los 80. Hoy es uno de los sectores vitivinícolas más dinámicos y
prósperos de la viticultura esencialmente catalana con una producción
que ha superado los 200.000.000 de botellas al año que llegarán
a todos los consumidores del mundo.
En 1972 se constituyó como "Consejo Regulador
de los Vinos Espumosos" equivalente al de las Denominaciones de
Origen. La adhesión de España a la CEE supuso el reconocimiento
del Cava como vino espumoso de calidad producido en región determinada
(v.e.c.p.r.d.) y en 1991 se promulgó el nuevo Reglamento propio
de la Denominación. En 1993 se constituye el primer Consejo Regulador
del Cava de conformidad con el nuevo Reglamento y las disposiciones
de la Unión Europea.
Fuente:
Página WEB Consejo Regulador del Cava

Me parece interesante comentar que al conformar este menú tenia
una firme intuición que el cava Castell de Vilarnau Brut
haría un buen maridaje con los platos del menú, especialmente con
el plato principal, lo que me animó a que en última instancia esa
idea fuera determinante al escoger los platos del menú y el vino
para acompañarlos.
Por eso, al probar el menú para escoger los vinos lo hice premeditadamente
sólo con el cava y un vino testigo, que a pesar de que este último
haya sido alianza varias veces en esta página, presentía que no
iría bien con ninguno de los platos, lo que nos permitiría apreciar
mejor si el cava podría ser la alianza buscada, lo que efectivamente
pasó, para convencerme, y es lo que quiero hacer llegar a los visitantes
de la página, que a pesar de que las alianzas comida-vino están
de manera primordial y finalmente condicionadas al azar, la práctica
continuada de su busca puede conducir a veces a acertar felizmente,
no por una generalización genérica del vidueño o de la denominación,
sino por el repertorio de sabores que va archivando nuestra memoria
y nuestro paladar; lo que es cierto tanto para los vinos como para
los alimentos en general que permite que platos puedan ser imaginados,
recreados y mejorados cuando se tiene en la memoria un amplio archivo
de sabores, colores, texturas y vivencias gastronómicas, uno de
los requerimientos básicos para llegar a ser un excelente y creativo
cocinero, que tampoco es condición para el éxito, pues la prueba
y la autocrítica dirán siempre la última palabra.
A.S
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