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NOVELLO
TENUTA S.ANNA 2003
Luego de la cosecha , rigurosamente hecha
a mano, se escogen los racimos que están más maduros,
llegan a la hacienda en cajas y son colocados en recipientes especiales
de acero inoxidable en los cuales se produce la maceración
carbónica ( fermentación intracelular,
es decir, en el interior de cada uva).
Este proceso de fermentación, que dura entre 8 y 10 días
es necesario para lograr extraer de cada uva, toda la variedad de
aromas primarios que dan al NOVELLO
TENUTA S. ANNA esas características
de frescura y afrutado, típica del vino nuevo, que así
lo requiere el consumidor.
Luego de la separación del mosto y el vino se completa la
fermentación maloláctica, obteniendo en tal modo un
producto suave, aterciopelado, pero con el tiempo lleno y rico de
fruta roja. Con la finalización de estos procesos naturales
se procede a estabilizar el vino, con la técnica del frió,
para luego ser embotellados tras una filtración esterilizada
que procura mantener inalterable las características peculiares:
aromas y sabores.
La
verdadera cata a ciegas
Hace algunos meses, durante la Feria de vinos y Bodegas 2002 que
se realizó en el Palais de Glace, se hizo una experiencia
que incluía un pequeño truco. Se sirvieron dos vasos
con el mismo vino blanco, pero uno estaba teñido de tinto.
Los presentes lo probaron y hablaron de las propiedades de cada
uno como si fueran realmente un blanco y un tinto. Pero hubo un
ciego que primero en voz baja y luego totalmente convencido, dijo:
"Me pusieron el mismo vino en las dos
copas".
Ya cumplió su primer año la novedosa experiencia de
capacitar a
ciegos en la cata de vinos. "La idea surgió a partir
de la expresión cata a ciegas, cuando un alumno me preguntó
si estaba relacionada con la cata por personas no videntes. Yo no
pude responderle pero a partir de esa inquietud comencé a
investigar y se me ocurrió la idea de probar". Cuenta
Dolores Lavaque, directora de Staffing and Training Group, una consultora
especializada en gastronomía.
Así, se contactó con la fundación Par, que
se dedica a la reinserción
laboral de personas con discapacidades, y se formó el primer
grupo de
ciegos. ¿Cómo descubren si se trata de un vino tinto
o blanco?.
"Tuvimos que buscar la forma de transmitirles conceptos visuales
por
medio de otros sentidos. Para hablar de uvas tintas y blancas, desarmamos
cada fruto, lo olimos y lo probamos. Mi idea era hacer ese proceso
y llegar a la conclusión de que los hollejos de las blancas
y de las tintas tenían distintos sabores. Pero todavía
no había terminado cuando uno levantó la mano y me
dijo: el aroma está en el hollejo. Me quedé helada",
dijo Dolores.
Andrea
Serrano es una de las alumnas. Trabaja como educadora sexual y nunca
se imaginó trabajar con su nariz: "Me inscribí
en la bolsa de trabajo de la Fundación Par pensando que me
llamarían por algo relacionado con la terapia de pareja,
cuando me dijeron que era por un curso de cata de vinos, fui para
no decir que no de movida", recuerda Andrea, que si bien los
oftalmólogos la califican de ciega, ella asegura que tiene
un resto visual que le permite manejarse.
Se
apasionó desde el primer día, "siempre dependí
de otros para estudiar y esto tiene que ver con mi capacidad de
oler y describir cómo es ese aroma. La memoria olfativa de
las personas no videntes parece mejor programada que la nuestra,
ellos enseguida te dicen a que les hace acordar ese olor y es tal
cual. Un día estábamos catando un viognier y uno de
los chicos dijo: pan dulce, agua, sal, frutas secas. Después,
lo comenté con un bodeguero y me dijo que quería ese
lenguaje para las etiquetas de sus vinos, menos técnico y
más cotidiano", señaló.
Al
primer grupo le siguió otro, y hoy ya son 48 personas no
videntes
que están capacitadas como panel técnico y son contratadas
por empresas y bodegas interesadas en el aporte de gente con el
olfato tan entrenado.
"Hasta
me llamaron del INTA para ver si podíamos trabajar en conjunto
porque había un polvo de gelatina con un olor particular,
que su panel no podía describir. Me pidieron el apoyo del
grupo de no videntes para testearlo", cuenta Lavaque, orgullosa.
Y no es para menos.
Fuente:
La Nación (España).
Autor:
Carolina Reymúndez
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