|
|
Son
muchos los vinos que debemos probar para hacer la escogencias de
buenas alianzas para cada entrega de esta página.
En general, tratamos de escoger vinos corrientes, de precios moderados,
al alcance de todos, que pueden ser adquiridos en supermercados
y botillerías especializadas y, ocasionalmente, directamente
a los distribuidores pero, en todo caso, la escogencia se hace muy
cuidadosamente y en ocasiones algún vino debe ser desechado
por presentar defectos que impiden que sea consumido.
Recordemos
que básicamente la calidad del terreno y del vidueño
y su mantenimiento, la elaboración del vino hasta su embotellado
y la conservación del vino en la botella influyen determinantemente
en la calidad del vino en el momento de ser consumido. La conservación
es determinante para vinos equivalentes en cuanto a las condiciones
citadas, especialmente en el caso de vinos comunes o corrientes
que no están destinados, en general, a ofrecer una larga
duración en botella.
Aparte
de las condiciones de aroma y sabor de cada vino, cuando un vino
debe ser rechazado por no estar en condiciones de ser consumido,
la razón tiene mucho que ver con la apropiada conservación
que un vino debe tener desde que es embotellado hasta que llega
a la mesa y las malas prácticas en cuanto al transporte:
temperaturas, vibración, posición de la botella, exceso
de luz, ruidos, malos olores, etc. tienen efectos dañinos
que se manifiestan prontamente.
En
nuestro país las condiciones de conservación no se
cumplen siempre cabalmente, con pocas excepciones de distribuidores
que prestan atención al transporte adecuado del vino que
importan y su refrigeración hasta y en sus depósitos
y de expendedores que igualmente cuidan los vinos, preferimos los
vinos jóvenes, de no mas de dos años de edad en botella
y así lo recomendamos, para evitar que la mala conservación
y tratamiento haya influido suficientemente como para que cuando
llegue a nuestras copas haya que rechazarlo.
Debemos
reiterar que esta recomendación debe aplicarse preferiblemente
a vinos corrientes y que sospechemos hayan sido tratado con descuido.
Los vinos de calidad, de fabricantes reconocidos y que por su precio
obligue a prestarle mejor atención a su conservación,
probablemente ofrecerán mejores garantías de su estado.
En todo caso debe evitarse adquirir vinos cuando la cápsula
y la etiqueta estén dañadas, cuando el nivel del vino
esté muy baja o mas baja de lo normal (cerca del nivel inferior
de la cápsula) y en el caso de los vinos blancos cuando su
color sea amarillo intenso, aunque esto último puede en algunos
casos una característica del vino.
A.S
|