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COMENZAR A AMARRAR POR UN EXTREMO
CRUZANDO EL PABILO CADA VEZ
SE CRUZA EL PABILO TRES VECES EN CADA SENTIDO

SE COCINAN EN AGUA HIRVIENDO CON SAL Y SE TAPAN CON
LAS HOJAS SOBRANTES.

lUEGO DE COCIDAS
SE COLOCAN EN UNA SUPERFICIE INCLINADA PARA QUE ESCURRAN EL EXCESO
DE AGUA.

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PREPARACION
DE LAS HOJAS
Y CONFECCION DE LAS HALLACAS
INGREDIENTES
7 kilos de hojas de plátano para hallacas; 1
taza de manteca de cochino coloreada con onoto según
se explica en el punto (13); pabilo para amarrar las
hallacas; agua y sal para cocinarlas.
21. Previamente se pican
las hojas clasíficándolas en tres grupos de
acuerdo al tamaño. Las más grandes de unos 40
x 30 centímetros se usarán para la parte
inferior y también, sin masa, para hacer a la hallaca
una envoltura de protección contra el agua, que algunos
denominan camisa; otras un poco más pequeñas
de unos 20 x 25 centímetros se usarán
para la parte superior o tapas y otras de unos 10 a 15
centímetros de ancho por el largo que da la hoja transversalmente,
para ser usadas como fajas, es decir, para la envoltura final
de las hallacas antes de amarrarlas. Las hojas deben lavarse
y secarse muy bien, inmediatamente antes del llenado de las
hallacas.
22. Las hojas de plátano
tienen un nervio central grueso a lo largo y de él
salen hacia el borde otros nervios más delgados con
apariencia de rayas que van transversalmente a la hoja y más
o menos perpendiculares al nervio central. Cuando se va a
trabajar sobre las hojas, sea lavado, secado, engrasado, enmásado
o llenado, se recomienda hacerlo sobre la parte donde los
nervios son más visibles y pronunciados, envés
o reverso de la hoja, dirigidas las rayas hacia la persona
y el borde de la hoja que estuvo pegado al nervio central,
colocado junto a la persona.
23. Se comienza por lavar
las hojas. Se lavan y enjuagan muy bien con agua. Se apilonan
un poco inclinadas para que escurran bien y se secan muy bien
con un paño. Se colocan aparte en grupos, como se ha
indicado antes, de acuerdo a las diferentes medidas o usos.
24. Las hojas deben engrasarse
antes de extenderles la masa, para ello se usa la manteca
coloreada con onoto. Con un pañito que se moja en la
manteca se untan las hojas por su parte menos lisa o donde
tienen los nervios más visibles y pronunciados. Las
hojas así engrasadas se van poniendo aparte, una pila
con las hojas de abajo, otra con las hojas de arriba o tapas.
Las fajas o cubiertas finales no se engrasan.
25. Se pone una hoja de
abajo ya engrasada sobre una mesa. En el centro se le coloca
una bola de masa de unos 5 a 7 centímetros de diámetro
y encima un pedazo de plástico más bien grueso,
y más o menos del tamaño de la hoja y entonces
se aplasta fuertemente con una tabla como las usadas en cocina
o para cortar pan, al hacer presión con las palmás
de las manos se le da a la tabla un pequeño movimiento
circular hacia cada lado para que la masa quede muy delgada,
1 a 2 milímetros, uniforme y en forma
de círculo. Igual se hace con las tapas u hojas de
arriba pero usando menos masa, unas peloticas de unos 3 a
4 centímetros de diámetro, pues la masa de arriba
debe quedar un poco más pequeña y la hoja en
si es más pequeña. Las hojas con masa se van
colocando aparte.
26. Sin esperar mucho
para que no se agriete la masa, se pone una hoja de abajo
sobre un plato llano y con un cucharón pequeño
se vierte en el centro de la masa alrededor de 1/2
taza de guiso ya frío. Encima se colocan los adornos
uniformemente distribuidos: 3 ruedas de cebollas, 2
tiritas de pimentón, 2 tiritas de tocino, 2
aceitunas, 2 almendras, 4 alcaparras, 6
pasas y 4 a 5 pedacitos de encurtidos en vinagre,
las cantidades dependen del gusto de cada persona.
27. Se tapa con una hoja
más pequeña o tapa, ya también con masa.
Con las puntas de los dedos se presióna por las orillas
del guiso o relleno para pegar las dos capas de masa. Se doblan
sucesivamente los dos lados de la hoja hacia arriba y los
dos extremos también hacia arriba. Se envuelve nuevamente
con la hoja grande, sin masa, que algunos denominan camisa
y luego se envuelven con una faja. Se aprieta con cuidado
y se amarra con pabilo cruzándolo 3 veces en cada dirección.
Se debe terminar siempre en el centro para que el amarrado
quede más seguro. Si alguna de las hojas se rompe debe
protegerse la hallaca con otra hoja extra antes de ponerle
la faja y amarrarla, con el objeto que no le entre agua al
cocinarla.
28. Se van colocando las
hallacas acostadas sobre una mesa, preferiblemente en una
sola capa, nunca más de dos y cuando haya suficientes
se meten con cuidado en una olla con agua hirviendo con sal
de manera que queden cubiertas. Se les colocan por encima
unos pedazos de hoja para mantenerlas sumergidas, se tapa
la olla, se lleva nuevamente a un hervor y se hierven tapadas
durante 1 hora. Deben mantenerse en la olla con el
agua ya hirviendo.
29. Se sacan con una espumadera
y se colocan sobre una mesa, ligeramente inclinadas para que
escurran; conviene que la mesa esté también
un poco inclinada. Se dejan enfriar bien y se meten en la
nevera donde se conservan hasta por 4 semanas, sin embargo
después de la segúnda semana adquiere el sabor
de las hoja. Se recomienda esperar 1 ó 2
días antes de comerlas para que adquieran su verdadero
sabor.
30. Cuando se van a servir,
se calientan previamente. Pueden calentarse en agua, o en
el horno. En el primer caso se pone en una olla suficiente
agua con sal que las cubra. Se lleva a un hervor, se agregan
las hallacas, se lleva nuevamente a un hervor y se cocinan
por 15 a 20 minutos; se sacan del agua y colocándolas
en posición vertical se dejan escurrir alrededor de
1 minuto. En el segundo caso se recomienda envolverlas
individualmente en papel de aluminio, y ponerlas en horno
precalentado a 400 grados por 30 a 35
minutos. Pueden calentarse también al vapor.
31. Para servirlas, se
desatan, se les quita la faja y la hoja grande o camisa, se
colocan en una tabla con las puntas dobladas hacia abajo y
se cortan las hojas por los bordes con una hojilla de las
que se usan para afeitar. Se elimina el pedazo de hoja cortado
y se dejan sobre el resto de la hoja en cada plato que va
a la mesa.
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EL
VINO Y LA HALLACA
Siendo
la hallaca nuestro plato mas tradicional y emblemático
y además, estrechamente unido a la celebración
mas unánime de los venezolanos, la Navidad, es lógico
que se desee acompañarla con vino, también presente
en esas festividades, pero inmediatamente surge la pregunta:
¿Cuál vino?, difícil de responder por
las características y complejidad propias de la hallaca
y además, habría que preguntar: ¿Cuál
hallaca? ya que en cada zona del país y aún
cada familia tiene características peculiares.
En nuestras pruebas preferimos la hallaca caraqueña,
quizás mas cosmopolita, en la cual, en general, están
presentes en perfecta armonía y sin predominio de ninguno,
los cuatro sabores fundamentaleas: salado, dulce, ácido
y amargo (picante), es decir no nos referimos por ejemplo,
a una hallaca dulce, sino que tiene dulce y asimismo podríamos
decir de los otros sabores anteriormente indicados. Hay que
añadir otra característica de la hallaca que
debemos tener en cuenta: su untuosidad, consecuencia, especialmente,
de la grasa utilizada en la confección de la masa para
que permita ser extendida finamente sobre la hoja engrasada
y obtener asi una apariencia exterior lisa, fina, suave, brillante
y apetitosa al servirla y cuyo sabor tampoco sea predominante
sino armonioso con el guiso o relleno.
Quizás a la hora de escoger el vino dudemos entre un
vino blanco o un vino tinto. En el primer caso con suficiente
carácter o potencia para armonizar con el fuerte sabor
de la hallaca y por eso mismo al escoger un vino rojo de la
Côte du Rohne por ejemplo.
Hicimos muchas pruebas y al final escogimos dos alianzas igualmente
válidas y exitosas: Viña Altagracia 1999, vino
tinto venezolano y Antea, Marqués de Cáceres
1995, vino blanco español.
Las alianzas nos sorprendieron y finalmente nos preguntamos:
¿Hasta que punto habría que admitir como posible
que cada plato armoniza, en general, con el vino de la región,
en este caso el Viña Altagracia rojo, representativo
de la región y el Antea, vino blanco, con la influencia
predominante española o mediterránea en el guiso
de la hallaca?
Los invitamos a probar estas alianzas, para nosotros muy exitosas,
que acompañarán a la receta de las hallacas
que hemos incluído en nuestra página como una
sugerencia a probar en estos días navideños.
¡Buen provecho!
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