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Sin
pretender dictar normas absolutas sobre la calidad y uso de vinos,
mas bien de aficionado a aficionado, nos parece interesante ampliar,
evitando excesivo tecnicismo, la información sobre los vinos
propuestos en cada menú y dentro de cada menú, algún
plato con determinado vino, así como algunas generalidades
sobre esa parte tan importante del placer de comer.
Sin que sea una norma inexorable,
se acepta en general que a los productos del mar y algunas carnes
blancas, conviene acompañarlos con vinos blancos y a las carnes
en general con vinos rojos, pero esto no significa que debido a la
preparación misma o a algún ingrediente que intervenga
en su preparación no pueda invertirse o cambiarse esta recomendación.
Hay dos criterios para combinar
vinos y alimentos: a partir de las características conocida
del vino, escoger el plato que se espera se casa mejor con el vino
escogido, no sólo para tener una buena alianza sino para exaltar
las características del vino. También a partir del plato
escogido, seleccionar el vino que se crea mejor le convenga por las
mismas razones. En buena pare dependerá de las posibilidades
de selección; si se trata de una comida doméstica o
en restorán, de la intención del anfitrión, etc.
En general estaremos más próximos al segundo criterio.
Entre las reglas para escoger
el vino, hay dos que son casi inflexibles: los vinos rojos no se casan
en general con algo francamente dulce; también los vinos de
cualquier clase no se casan en general con el vinagre que los desmejora
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apreciablemente,quizás,
a veces, el limón puede escapar a esta regla.Muchos consideran
que no se toma vino con las sopas, opinión respetable, por
nuestra parte consideramos que dependerá de la sopa misma.
Precisamente el vino Savigny les Bonnes y el Chateau de Meursault,
que sugerimos hoy, además de casarse perfectamente con el plato
de langostinos, forman una excelente alianza con la Sopa de Peras.
Advertimos que los vinos sugeridos,
lo son por orden de preferencia, independientemente de su precio,
que tratamos sean tan variados como sea posible, o de otra consideración
que no sea simplemente la calidad de la alianza y el placer que ella
pueda producirnos básicamente para acompañar el plato
principal, aunque tratamos que la alianza sea también aceptable
para el resto del menú. En algunos casos también indicaremos
la que, en las pruebas, haya resultado una buena alianza para un determinado
plato, sin que tengamos un criterio precondicionado. Creemos que no
es imprescindible tener un gran vino para lograr una buena alianza.
A veces un vino sencillo puede lograrla.
Las alianzas dependerán
en gran medida de las posibilidades del mercado venezolano. No siempre
los vinos que consideramos más aconsejables pueden encontrarse
en nuestras tiendas, en ese caso trataremos de sugerir otro vino que
sea posible conseguir.
Es bueno recordar que, para nosotros,
en cuanto se refiere a alimentos, vinos y sus alianzas, "el placer
de comer" es lo más importante. |
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